Midiendo músculo en camino a la candidatura para 2022

Parece que la sucesión gubernamental de 2022 se dirime, hasta hoy, sólo en MORENA, y uno de sus principales escenarios han sido los informes de gestión que están dando diversos servidores públicos de ese partido.

El último de ellos fue el que dio el diputado federal Luis Alegre esta semana. En ese evento, las presencias y las ausencias lo dijeron todo.

El gobernador Carlos Joaquín fue el que le dio el mayor peso institucional y político. Llevó funcionarios, y una larga fila de personajes políticamente cercanos.

El mandatario estatal pareció darle al evento algo más que la básica reciprocidad institucional, lo cual tampoco es extraño: no tiene nada que perder si reparte su calor político (o al menos una apariencia de éste) entre diversos actores.

Pero del otro lado hubo poco. El morenismo, casi podría decirse, brilló por su ausencia. No estuvieron el superdelegado Arturo Abreu, ni Rafael Marin, el hombre más cercano a Andrés Manuel López Obrador en el estado.

Tampoco participaron los alcaldes Laura Beristain, de Solidaridad, ni Otoniel Segovia, de Othon P. Blanco, y fue obvia la incomodidad de Mara Lezama en el evento.

No estuvo Ricardo Velazco, delegado de MORENA, pero tampoco el diputado del PT, Hernán Villatoro, ni la comisionada nacional de ese partido, Patricia Casados. Apenas el Verde Ecologista presentó a alguno de los suyos, como José de la Peña.

Hubo muy pocos legisladores locales de MORENA (se vio por allí a Alberto Batún y a Erika Castillo, acompañada de la panista Lili Campos) pero lo peor es que no hubo ningún peso pesado del Congreso nacional, que se supone debería arropar en estas instancias a uno de los suyos.

La idea que dejó el evento es que Luis Alegre considera más necesario convertirse en el candidato natural del gobernador, una suerte de elegido para la sucesión, ante la falta de cuadros que hay en su propia fuerza política, que en buscar aliados en MORENA.

De alguna manera, todos saben que de ese lado del mapa político, él basa sus expectativas en la relación personal de su padre, Gastón Alegre, con el Presidente de la República.

En los próximos días se verá el informe de la senadora Marybel Villegas. Se espera que la legisladora realice duros cuestionamientos en contra del Gobierno estatal. Ha sido, de hecho, una de sus banderas estos años. Y es el espacio político que ha decidido transitar.

Los que la conocen, dicen que su informe será una demostración de músculo político. Quiere hacer un evento que opaque definitivamente lo que hizo Luis Alegre o el que haga cualquier otro. Si logra la presencia de Ricardo Monreal, como se dice, habrá dado un gran paso en ese sentido.

Monreal no es sólo el presidente del Senado, sino una figura nacional con peso propio en MORENA. Quiere hacer una red de candidatos propios desde la Cámara Alta, que sean a la larga el sustento de su natural ambición presidencial. Marybel es parte de ese entramado.

En este análisis también debe participar la figura de Mara Lezama.

La alcaldesa de Cancún espera en el lugar político en el que más cómoda se siente: el de la aprobación de todos. Un sector del morenismo más radical poco a poco comienza a ver en la alcaldesa de Cancún una previsibilidad que no le dan otro aspirantes. Hasta ahora, se ha mostrado más inclusiva que lo demás. Fue cerrando heridas, y abre espacios para grupos diversos.

Nadie puede decir que eso alcance para generar un consenso con su figura, pero es una buena carta de presentación. Para algunos, Mara es la salida natural a un escenario de confrontación que nadie quiere. Para otros, debe decirse, esa salida natural tiene demasiado de continuismo. Quizá ambas partes tengan un poco de razón.

Lo cierto es que las cartas ya parecen estar sobre la mesa: Luis Alegre quiere ser el candidato del joaquinismo; Marybel Villegas la del anti joaquinismo y el morenismo más duro, y Mara Lezama quiere ser, como ya lo ha sido, la candidata de todos.

Fuente: radioformulaqr.com