Opinión de Gatell (el bueno), Mal “timing” en las metidas de pata de AMLO.

Esta es la segunda vez que escribo sobre el pésimo timing de López, y estoy en proceso de asimilar que no será la última. Con eso me refiero a su impresionante capacidad para meterse en situaciones pésimas y, en medio de ellas, cometer la imprudencia más imprudente posible.

Vamos por orden: El desastre económico que vive México, y el colapso de las instituciones sanitarias (desde antes de que existiera la remota amenaza del COVID-19) lo provocó López con sus pésimas decisiones. Es una crisis autoinflingida. En ese contexto nos llegó la pandemia.

Sin dinero para reforzar al sector salud, a las pequeñas y medianas empresas o a los que se van a quedar sin trabajo, la pandemia parece un castigo divino contra un presidente idiota que no está listo siquiera para dar la cara. En los anuncios más importantes está ausente.

Como si todo eso no fuera suficiente, se complicó más las cosas -y nos las complicó a los mexicanos- organizando una consulta ilegal y abyecta, cuyo resultado fue la cancelación de una obra en la que una empresa gringa ya había invertido 900 millones USD.

Si eso ya es grave porque convence a los inversores extranjeros de que no vale la pena invertir en México porque en cualquier momento el presidente puede reventar todos los contratos y todos los marcos legales y joderte, se puso más grave porque ya había antecedentes.

López ya tuvo un rifi-rafe con los gringos durante 2019, y lo perdió humillantemente. Todo comenzó con el tema de los migrantes centroamericanos. López declaró que México era ruta libre para que pasaran en su viaje a EUA. Eso no le gustó a Trump y le jalaron las orejas.

A inicios de 2019 se había llegado a un acuerdo para que México contuviera el flujo migratorio. López no cumplió con el acuerdo y entonces vino el regaño. Contundente, directo y amenazador. Y López se dobló. Desplegó a la Guardia Nacional para contener migrantes.

Del modo más patético y humillante posible, México entero se convirtió en el muro que Trump tanto había prometido, y se hizo cierto lo que siempre anunció: Que México iba a pagar el muro. Nadie se imaginaba que el asunto iba por ahí, pero helo ahí. Trump ganó.

No había pasado siquiera el tiempo suficiente para olvidar ese asunto, cuando López hizo gala de su estupidez con otra medida perfecta para hacer encabronar todavía más a los todavía encabronados gringos: Le dio asilo político a Evo Morales.

Después de unos días en los que México trató a Evo como presidente -ofendiendo a Bolivia-, y en los que lo dejó inminscuirse en política boliviana (algo ilegal según los acuerdos internacionales de asilo político), llegó la orden fulminante de botar a Evo del país.

Al pobre Evo apenas si le dio tiempo de subirse a un avión que lo abandonó en La Habana. Se hizo evidente que López y su gente serán todo lo bolivarianos que quieran, pero cuando Trump manda, todos aquí se doblegan y se humillan. Obedecen rapidito.

Bien: Apenas en una quincena de marzo, López acaba de romper su propio récord. Y los gringos ya tomaron nota. Ya estaba toda la crisis económica y todo el colapso del sistema de salud, cuando vino la consulta pedorra que canceló la cervecera en Baja California. Autogoles.

Y justo unos 5 días después de que Estados Unidos define legalmente a Maduro como narco y pone precio a su cabeza (15 millones USD), ¿adivinen qué hace López? Sí: Va a comer con la familia del Chapo Guzmán, enemigo público en los Estados Unidos.

El acuse de recibo llegó de inmediato: El congreso de Estados Unidos ya solicitó que se aplace la implementación del T-MEC, una medida que le urgía a López para reactivar un poco de la economía mexicana. Sospecho que no va a ser la única medida gringa unilateral.

Hay otro tema candente: A EUA no le conviene un vecino con una larga frontera, que pierda el control de la pandemia. Demasiado peligroso. Así que no me extrañaría que llegara un momento en que los cambios de política sanitaria en México se ordenaran en Washington.

¡Hey! ¡Espera! Justo en los últimos 3 días, los mexicanos hemos visto un cambio de discurso por parte del gobierno federal respecto a la pandemia. Lo que hace 5 días todavía era optativo y no urgente, de repente es grave y nuestra “última oportunidad”.

Y mientras, López y sus apologetas sólo atinan a decir que no tiene nada de malo saludar a una señora de más de 80 años. Si todo hubiera sido sólo eso, el saludo, sería correcto. Pero no fue un hecho aislado. En primera, no fue un saludo. Fue a comer con la familia del Chapo.

Repito, chairos, para que entiendan: FUE A COMER CON LA FAMILIA DEL CHAPO. En segunda, el problema es todo el contexto en el que López comete semejante imprudencia. Parece que está pidiendo a gritos que EUA también le ponga precio a su cabeza, como a Maduro.

Ya era demasiado problema que López hubiera dejado todo destruido justo en el momento en que nos llegó el COVID-19. En un irracional intento por superarse a sí mismo, en medio de la crisis mi presidente sigue desplegando su repertorio infinito de tonterías e insensateces.

Fuente: twitter.com