Movimientos del PRI de Benito Juárez en el tablero del 2018

En la búsqueda de recuperarse después de una derrota electoral inesperada derivada de una lucha de poder interna, el partido revolucionario institucional en Quintana Roo intenta reagruparse y reinventarse para presentar cuadros nuevos que puedan marcar una diferencia, principalmente por tener un pasado de trabajo y resultados.

En los grupos más frescos están los que apoyan a la diputada local Leslie Hendricks, que además responde al apoyo con buen trabajo propio aun cuando le toca cargar el lastre histórico que dejó de su padre el ex gobernador Joaquín Hendricks.

Un nombre más del tricolor salta en el tablero político, el de Eduardo Mariscal de la Selva, recientemente nombrado Secretario de Organización del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Benito Juárez, quien poco a poco avanza en la preferencia electoral para contender por la diputación del distrito 4 respaldado por su trabajo y resultados diarios. Las mediciones más recientes le alcanzarían incluso para contender por la presidencia municipal si el escenario político así lo requiriese.

Hay que recordar que en septiembre pasado los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM) realizaron en Cancún, un cónclave para elaborar una lista de los posibles abanderados a la presidencia municipal en 2018, en donde ya se barajaba entre otros pocos el nombre del actual director de Fiscalización, Eduardo Mariscal de la Selva, como una posibilidad de contender incluso a la presidencia de Benito Juárez en el caso de que el actual edil Remberto Estrada Barba contendiera por la Senaduría.

Eduardo Mariscal de la Selva, actual director de fiscalización en Benito Juárez demuestra que cuenta con una visión clara del panorama político de la entidad señalando que la prioridad del organismo político al que pertenece es atraer nuevamente a todos aquellos cuadros dentro del partido que se habían sentido excluidos.

Lo cierto es que ambos son jóvenes y se han distinguido por desempeñar razonablemente aceptable los cargos que su partido les ha dado a través de los triunfos electorales y podrían hacer la diferencia por tener un pasado y presente transparente, algo extinto en el PRI.