Plurinominales al Senado y la matemática de su asignación: Nada esta escrito.

Las listas de candidatos plurinominales al Senado revelan la estrategia y la autopercepción de los partidos políticos en esta etapa del proceso electoral.

Recién aparecieron las listas de los candidatos plurinominales al Senado por el PAN, el PRD y Morena. Son muy interesantes, no sólo porque su composición indica las filias y compromisos del candidato presidencial, sino porque revelan la estrategia y la autopercepción del partido en esta etapa del proceso electoral.

Según el Artículo 56 constitucional, el Senado se integra por 128 senadores, tres por cada entidad federativa y uno procedente de una lista nacional por partido. La mitad es electa por principio de mayoría relativa en cada entidad; es decir, se vota de manera directa por dos candidatos en fórmula, presentados por un partido (se vota por partido, no por persona). Un tercer senador no es electo; el escaño se asigna al partido político que logre el segundo lugar en votos en una entidad (lista dos de ese partido).

El cuarto escaño se asigna de la siguiente manera: se divide el total de la votación nacional (ya habiendo eliminado votos nulos, los de candidatos no registrados y los de los partidos que no alcanzaron 3% de la votación nacional) entre 32, lo que va a dar un cociente nacional. La votación obtenida por cada partido para senadores se divide entre el cociente natural y esto da como resultado el número de escaños que cada partido obtiene. Dichos escaños se asignan en orden descendente a los candidatos de la lista nacional inscrita por cada partido ante el Instituto Nacional Electoral.

Les pongo un ejemplo hipotético (conste, el voto es secreto): el día de la elección, en la casilla me dan tres boletas electorales federales. En la primera, voto por una persona postulada por un partido o más, o por una persona independiente que aspira a ser presidente de México.

En la segunda, voto por dos personas que fueron postuladas por un partido o son independientes para que representen a mi entidad; es decir, a la Ciudad de México, en el Senado. Y en la tercera boleta voy a votar por una persona postulada por uno o varios partidos o por ninguno para que represente a mi distrito electoral federal en la Cámara. También hay 200 diputados plurinominales, pero ese tema no lo trataré hoy.

Sucede lo siguiente en la elección de senadores. Los dos senadores electos por mayoría representan a su partido y a su estado. El tercer escaño se asigna al partido que quedó en segundo lugar. Por ejemplo, en la Ciudad de México gana el PRD los dos escaños de mayoría, pero en la votación por senadores quedó Morena en segundo lugar, entonces a ese partido se le asigna el tercer escaño.

Lo complicado es la asignación de los 32 escaños plurinominales restantes. Para simplificar, imaginemos que en total hubo 100 votos válidos para senadores en todo el país, esos se dividen en 32 (las entidades), lo que nos da 3.125, cifra que se convierte en el cociente nacional.

Imaginen que el PRD obtuvo 36, Morena 25, el PRI 12, el PAN 18, Panal 5 y el PVEM cuatro. Pues cada cifra se divide entre 3.1. Así, al PRD le tocan 11.52 escaños, lo cual se redondea a 12; a Morena 8; al PAN 5.8, que sube a 6; al PRI 3.8, que sube a 4; al Panal le toca 1.6, que sube a 2 y al PVEM 1.2, que baja a uno.

Entonces sumamos: 12+8+6+4+2+1 y estamos en problemas porque ya tenemos 33 y deben ser 32. Pero resulta que el PRD puede redondearse hacia abajo, porque el excedente es menor al que tiene el Panal: 0.52<0.6, así que el PRD se queda con 11 y el Panal con dos.

Los senadores, en ese caso hipotético, entrarían en orden de prelación: los primeros 11 de la lista del PRD, los primeros 8 de Morena y así sucesivamente.

Por ello es importantísimo conocer la integración de las listas de candidatos plurinominales al Senado de cada partido, porque indican quiénes son los que verdaderamente interesan a los líderes del partido y a su candidato presidencial que obtengan un escaño y gocen de los privilegios inherentes al cargo, con todo lo que ello comporta.

El lugar ocupado dentro de la lista de plurinominales denota el nivel de cercanía con los líderes de cada partido. Ahora es menos claro este aspecto por la paridad de género, que obliga a integrar las listas con el mismo número de mujeres y hombres, pero sigue siendo un criterio revelador.

También, si un candidato con una trayectoria importante tiene un lugar posterior al siete, puede indicar que existe confianza en que la votación va a ser copiosa a favor de ese partido. Aunque también podría significar una inclusión por cortesía o respeto a las formas, pero más simbólica que otra cosa. Así parece la inclusión de César Jáuregui y de Luis Felipe Bravo Mena en la lista de plurinominales del PAN.

En esta ocasión, vemos que la lista de Morena inicia con dos militantes desconocidos a nivel nacional, mismos que también aparecen en las listas por mayoría o por lista estatales, lo que abre el espacio a los subsecuentes candidatos; es decir, Olga Álvarez Cordero, Ricardo Monreal, Ifigenia Martínez y Napoleón Gómez Urrutia. Haber puesto a José Antonio Álvarez Lima y a Germán Martínez Cázares en décimo y octavo lugar, respectivamente. La prelación habla de la seguridad de Morena, pero también indica que su prioridad no es el Legislativo sino el Ejecutivo.

Veamos el caso del PRD: su lista es pequeña, pues son seis, pero es prácticamente seguro que Xóchitl Gálvez, Emilio Álvarez Icaza, Juan Zepeda y Jesús Zambrano ocupen un escaño y es claro que este último será el líder del grupo parlamentario perredista.

De entre los senadores plurinominales generalmente sale el líder de la bancada, que representa a su partido, interna y externamente. Ser el líder parlamentario de la primera minoría puede ser un espacio altamente redituable para quien sepa utilizar bien —en todos los sentidos— el espacio.

Además, en su caso, el líder de la bancada del partido en el gobierno es quien acuerda con el presidente de la República de manera directa y quien presenta la agenda legislativa, tanto de su partido como del gobierno.

Otro dato importante es conocer a los suplentes de los senadores, porque algunas veces los senadores son reclamados para ocupar un espacio en el Ejecutivo. ¿Será el caso de Ricardo Monreal o el de Olga Sánchez Cordero?

Pero hay otras eventualidades. En las dos legislaturas pasadas, cuatro senadores fallecieron y otros tuvieron problemas serios de salud. En el caso concreto de Ifigenia Martínez —llegará al Senado con 93 años cumplidos— se precisa saber quién será su suplente. Aunque se le desea que viva hasta 120, la verdad es que por muy sana que esté, será difícil que termine el periodo y que pueda asistir a todas las sesiones.

Al momento de escribir estas líneas, Miguel Ángel Osorio Chong anunciaba que el PRI presentaría su lista de plurinominales hacia el 18 de marzo. Se presume en corrillos que medio gabinete irá al Senado de la República. Ante el panorama, al PRI le convendría presentar una lista de senadores plurinominales de amplia experiencia y reconocida eficacia política, concentrándose en los primeros seis, porque más sería un milagro. Así la tienen de difícil.

Fuente eleconomista.com.mx