Peligran peatones por falta de puentes en Cancún

El Reglamento de Tránsito del municipio de Benito Juárez estipula como obligación del peatón utilizar los puentes, pasos peatonales a desnivel o rampas especiales para cruzar vías públicas.

CANCÚN, Q. ROO.- En el Bulevar Colosio, una de las principales vías de Cancún, ciudad donde abundan hoteles de lujo y desborda la opulencia, infraestructura básica como puentes peatonales escasea; en 13.5 kilómetros hay solo cuatro pasos peatonales.

Del monumento a la Antigua Torre de Control, hasta el Aeropuerto Internacional, hay dos puentes elevados y dos cruces para uso del peatón. Rafael Guzmán, débil visual de 64 años, cruza todos los días la Colosio, conocida también como carretera Cancún-Tulum, para poder tomar el transporte que lo retorna a su hogar.

En una vialidad en la que los autos circulan en promedio a 80 kilómetros por hora, Rafael apresura el paso, con desconfianza y esperando que haber hecho el cálculo correcto entre carro y carro, para sortear los seis carriles que median entre las aceras.

En esos 13.5 kilómetros de carretera que van desde el Aeropuerto Internacional de Cancún al centro de la ciudad hay únicamente dos puentes y dos pasos peatonales.

La distancia entre el par de cruces peatonales elevados es de aproximadamente dos kilómetros, por lo que las personas que trabajan en locales comerciales a lo largo de la Carretera, prefieren cruzar por el arroyo vehicular.

El Reglamento de Tránsito del municipio de Benito Juárez estipula como obligación del peatón utilizar los puentes, pasos peatonales a desnivel o rampas especiales para cruzar vías públicas.

De obedecer estas reglas, Rafael y Javier Tlalolini, de 60 años y compañero de trabajo en la vigilancia de una agencia automotriz, tendrían que caminar más de un kilómetro para alcanzar el puente más próximo.

A su vez, el Artículo 105 del Reglamento de Tránsito y Vialidad del estado marca que los invidentes deberán usar silbato a fin de solicitar ayuda a la Policía u otra persona para cruzar, pero, por el lugar, no hay oficial que pueda ayudar diariamente a Rafael a cruzar.

Por otra parte, como se clausuraron los retornos en dicha carretera a fin de evitar el entorpecimiento del flujo vehicular, los automotores circulan a mayor velocidad, a pesar de los operativos de radar que se han instalado. “Así no podemos pasar, necesitamos un puente o unos topes para que se frene la gente y podamos pasar”, exigió Tlalolini.

Otro de los problemas es el tiempo de espera para ubicar el momento preciso en el que el flujo vehicular disminuya y deje espacio suficiente para atravesar la carretera, el cual puede llegar a ser hasta de media hora, situación que empeora en temporadas de lluvia.

“Tenemos que calcular la distancia más o menos a la que vienen los carros para salir corriendo, pero si nos llevamos el tiempo aquí esperando, a veces (demora) media hora.

“Es peor cuando está lloviendo, porque los carros corren a todo lo que van, no les importa”, dijo Carla García, quien trabaja en una empresa ubicada a un costado de dicha vía. “Nos caería bien un puente peatonal justo aquí”.

Aunque la gente relaciona a los puentes con beneficio para el peatón, en realidad éstos no los privilegian, pues su objetivo es agilizar el transitar de los carros, según se lee en estudios realizados por la organización Salud Pública de México.

Asimismo, la Fundación en los Zapatos del Peatón alerta que las complicaciones que personas mayores, con capacidades diferentes o enfermos tienen para subir y bajar una veintena de escalones, no son consideradas por los urbanistas planificadores de las ciudades.

Fuente: lucesdelsiglo.com