Su ambición y pasado, los únicos enemigos de Marybel Villegas

En los últimos días, el protagonismo de Marybel Villegas sufrió algunos golpes. La senadora de MORENA tomó como bandera el tema de Aguakan, pero de todos lados le recordaron que en 2014, cuando era diputada y formaba parte del borgismo, ella votó a favor de la ampliación de esa concesión.

El tema tuvo amplia difusión y la senadora no encontró ninguna defensa sólida para presentar. Más allá de eso, este caso demuestra que Marybel ha decidido instalarse como una oposición fuerte frente al Gobierno.

Lo hizo desde la campaña, cuando eligió a la familia Joaquín como su enemigo político. Y ahora lo hace con un tema como Aguakan, que siempre puede dejar buenos dividendos políticos.

Marybel intuye que el Gobierno no puede o no quiere quitar a la empresa. Imagina un acuerdo para mejorar las condiciones de la prestación del servicio, la obligación de más obras, y no mucho más. Y supone que en ese momento, todo será ganancia política y electoral para ella.

Pero hay dos aspectos que marcan el límite del inicio de esta campaña anticipada hacia 2022.
Uno tiene que ver con los errores propios. La velocidad con la que marche la senadora será proporcional a los golpes que podría sufrir en una hipotética caída.

El caso de Aguakan se lo demostró. Aunque intentó defenderse de lo que hizo en 2014, en las redes sociales fue abismal la diferencia entre quienes la criticaron con quienes la apoyaron.

Quizá ya aprendió que no hay recetas mágicas ni mediáticas para salvarse del escrutinio ciudadano. Eso se intentó durante el borgismo, y terminó como terminó.

Por otra parte, se ve en el Gobierno de Carlos Joaquín el indicio de una actitud diferente ante este tipo de desafíos. Un político que conoce al gobernador, pero que tiene una relación ambivalente con él, dice que habría que mirar lo que sucedió con Chanito Toledo Medina, Perla Tun, y lo que será la relación con Laura Beristain.

Ese es el estilo de lo que viene, asegura.

Fuente: laopinionqr.com