Hoteleros de Cancún dicen sufrir “guerra sucia” impulsada por EU

La estrategia del gobierno de Estados Unidos para ocultar la violencia dentro de sus propios destinos vacacionales es una acción que cada vez toma más frecuencia debido a que busca desdeñar a los competidores de destinos como Los Angeles y Miami, según el vicepresidente de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos, Abelardo Vara, para quien la guerra sucia es ya cada vez más frecuente ante la fortaleza que ha mostrado el Caribe mexicano.

De entrada, explicó el líder hotelero, desde hace más de diez años que Cancún arrebató por completo segmentos de turismo a destinos de Estados Unidos, por lo cual se inició una cacería contra este centro vacacional. A esta situación se le suma el éxito de los últimos cinco años que ha alcanzado la Riviera Maya, aunado al crecimiento que se reporta desde Tulum y Puerto Morelos, entonces la competencia era ya muy fuerte para ciudades como Miami.

“Este tipo de estrategias ya cada vez se hacen más frecuentes y se debe a la fortaleza que muestran nuestros destinos. Cancún hace tiempo que es el líder en el Caribe y si a eso le sumamos el crecimiento y éxito de la Riviera Maya, entonces la situación es cada vez más difícil para la competencia”, puntualizó el entrevistado (El problema de Cancún: bajan los mercados caros y suben los baratos).

Un punto a destacar en torno a esto es que Estados Unidos es el que emite recomendaciones año tras año, al igual que alertas en contra de destinos vacacionales en el mundo. En el caso de Cancún y Riviera Maya, la amenaza es constante. Estados Unidos ha visto con mucha rivalidad y por ello el sector turístico ha remado contra corriente al igual que las autoridades estatales y municipales.

De hecho, Abelardo Vara sostuvo que a pesar del tema de la violencia, los principales destinos vacacionales del Caribe mexicano se han mantenido a flote por las formas y modos que han tratado de establecerse en Quintana Roo, según PorEsto.

El último golpe para el destino ha sido la inclusión por primera vez de Cancún entre las 50 ciudades más peligrosas del mundo. Según el informe publicado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Cancún es la decimotercera ciudad más peligrosa del mundo por su tasa de homicidios por habitantes (547 homicidios en 2018).

Ante esta situación, son numerosos los empresarios hoteleros que confirman que la demanda y las reservas para el destino muestran un fuerte desaceleración durante los primeros meses del año, cifrándose las caídas en las tasas de ocupación en hasta un 14%, según apunta Apple Leisure Group, el principal operador para el destino, reveló americaeconomia.

Se detecta una caída interanual del Índice de Percepción de Seguridad para Cancún entre los principales mercados de origen para el destino. Especialmente en el caso de canadienses y estadounidenses, los dos mercados internacionales más importantes para Cancún. Sólo el mercado español parece tener una menor sensibilidad con este aspecto, mostrando incluso un incremento en este índice, pese a mostrar el segundo peor índice de los mercados estudiados.

Si se compara este mismo índice entre Cancún y sus principales competidores en el Caribe, se observa como en general, el destino mexicano ofrece una percepción de seguridad menor al resto. Esta diferencia a la baja, se muestra especialmente para los mercados canadiense, estadounidense y alemán (Cancún: alerta Zozaya de fuga de turistas de EU a otros destinos).

Los principales líderes turísticos en Quintana Roo van a proponer que se empiecen a tomar medidas de más calado para revertir la ausencia de respuesta institucional ante los graves desafíos que están desplomando al mayor destino latinoamericano, ante la sensación pesimista de que aún “lo peor está por llegar” (Zozaya: derrama hotelera se hunde un 20% y “lo peor está por venir”).

La combinación de violencia, narcotráfico, cierre del CPTM, abrupta caída del turismo de alta gama, subida de impuestos y el recale del sargazo sobre las playas del Caribe mexicano fue bautizada como “la tormenta perfecta” por los hoteleros, asegurando que supone hundir hasta un 70 por ciento las utilidades hoteleras.