Monreal es el López Obrador de López Obrador

¿Qué está haciendo Monreal? Rebelándose contra el látigo de la disciplina presidencial, recordando su relevancia en la coalición lopezobradorista y advirtiendo sobre la posibilidad de una escisión.

“Voy a estar en la boleta, espero estar con Morena y con el presidente López Obrador”, le dijo Ricardo Monreal a Joaquín López-Dóriga el pasado 15 de julio . El entrevistador le recordó que hace años habían tenido una conversación similar, en alusión a la tentativa de ruptura con la que amagó Monreal cuando Claudia Sheinbaum le ganó la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. “Sí, lo recuerdo muy bien. Incluso fue una etapa en la que yo pude haberme ido de Morena”.

Pero no se fue. Terminó aceptando aquel resultado y, por hacerlo, consiguió una candidatura plurinominal al Senado y luego la coordinación de la bancada de Morena en la Cámara de Senadores. Ahora advierte, sin embargo, que las cosas son distintas: “No estoy buscando puestos de consolación”, le dijo en una entrevista a Mariel Ibarra y Carina García . Coronó la faena con estas últimas estocadas: “Soy fundador de Morena, soy militante de Morena y soy simpatizante de la 4T. Aunque debo de advertir que platico con todos los partidos, tengo esa facilidad, de que me puedo reunir con todos los partidos políticos, con todos los sectores de la población, sin que esto represente una herejía o una traición. Porque si no tenemos la capacidad de sentarnos a dialogar con todos los actores políticos o sociales del país, menos podríamos resolver o conducir a un país cuyo mosaico es verdaderamente notable”.

¿Qué está haciendo Ricardo Monreal con esas declaraciones? Varias cosas.

En primer lugar, está rebelándose contra el látigo de la disciplina presidencial. Porque López Obrador no lo mencionó cuando, para tratar de quitarle presión a su preferida, lanzó al ruedo a otros posibles aspirantes a la candidatura presidencial de Morena en 2024: Tatiana Clouthier, Juan Ramón de la Fuente y Esteban Moctezuma , ninguno de los cuales tiene realmente posibilidades. Ya es muy obvio que los dos punteros son Sheinbaum y Ebrard. Y eso, cuando todavía no estamos ni a la mitad del sexenio, los vuelve blancos políticos demasiado visibles, los arriesga a mucho desgaste en los años por venir. En ese contexto, Monreal está avisando (y “el que avisa no traiciona”, como sabe muy bien el presidente) que su aspiración no se someterá a los humores de Palacio Nacional y que él puede ser un tercero en discordia.

En segundo lugar, está recordando su propia relevancia estratégica dentro de la coalición lopezobradorista. Porque él sigue siendo un factor de gobernabilidad en el Congreso, y sin sus buenos oficios la agenda legislativa del presidente estaría en peligro. A diferencia de muchos adeptos de López Obrador, él no se ha sumergido en los lodos del sectarismo y conserva capacidad de interlocución para negociar con cualquier fuerza política que haga falta. Y en Palacio Nacional tan reconocen la fuerza que tiene Monreal que hasta enviaron a otro operador muy avezado del presidente, Gabriel García, de regreso al Senado para hacerle algo a medio camino entre contrapeso y marcaje personal. Aunado a las señales que ha enviado el Partido Verde, el mensaje no podría ser más claro: en el Senado manda Monreal, no López Obrador.

Y en tercer lugar, está avisando a los adversarios de la autodenominada “cuarta transformación” algo que debe ser sonar como música para sus oídos. Las oposiciones partidistas están débiles, pero una escisión en las filas del lopezobradorismo puede no solo poner en serios aprietos el proyecto de continuidad por el que apuesta el presidente, sino aumentar las probabilidades de que los partidos de oposición puedan competirle con seriedad. Y Monreal está dispuesto a jugar esa doble carta: como una forma de darle palo al presidente y de ofrecerle zanahoria a sus adversarios.

En suma, Monreal se está proyectando como uno de los más curtidos aprendices del presidente: leal pero desafiante, toca base pero tensa la cuerda, siempre tira carambolas de varias bandas. ¿Quién lo hubiera dicho? Monreal se está convirtiendo en el López Obrador de López Obrador.

Fuente: politica.expansion.mx