Sheinbaum, Ebrard y Monreal vistos por la IP

El sector empresarial se abstiene y se protege ante las decisiones económicas de AMLO, no queda más que apostar a que la próxima administración tenga un mejor desempeño, comenta Darío Celis.

LOS EMPRESARIOS, SALVO muy contadas excepciones, han preferido guardar silencio ante los embates y decisiones económicas del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El tabasqueño ha mantenido una relación, por decir lo menos, desigual con el sector productivo del país. Nadie se atreve a alzar la voz para expresar las críticas que se comparten en privado.

Y es que vistos los resultados económicos del actual gobierno y las decisiones que se han tomado en los últimos tres años, la iniciativa privada ha decidido proteger sus intereses, aguantar lo que resta del sexenio y apostar a que la próxima administración tenga un mejor desempeño.

Sin embargo han sido cuidadosos, como siempre lo han sido con otros gobiernos, en no expresar ningún apoyo público en favor de cualquiera de los tres aspirantes a la candidatura presidencial de Morena, aunque en corto las expectativas son más o menos coincidentes.

Sobre Claudia Sheinbaum se asegura que ha buscado sembrar la idea de que es la favorita del presidente López Obrador, su mentor y protector a lo largo de su carrera.

Sin embargo, esta ferviente admiración de la jefa de Gobierno al líder de su movimiento político genera dudas en el empresariado. Existe el temor de verla aún más radical y con poca visión económica para sacar adelante al país en una etapa que requerirá de mucha experiencia.

Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal son vistos como dos viejos lobos de mar, con más visión política, pertenecientes a un proyecto progresista que no forzosamente se traduce en confrontación con el empresariado y con mayor capacidad para generar los consensos que se van a necesitar en los próximos años.

De entre los dos, quizá el que lleve mano es el secretario de Relaciones Exteriores que, por la naturaleza de su cargo y la experiencia pública, cuenta con mayores alcances fuera del país, un sector que le ha tocado manejar con buenos resultados.

En los próximos meses veremos a un sector empresarial mesurado y conciliador, postura que para algunos analistas es sinónimo de debilidad y de pragmatismo para otros.

Cualesquiera que sean las circunstancias en el corto plazo, los inversionistas esperarán a que el máximo elector defina a su sucesor para brindarle su apoyo. Es un esquema que les resulta familiar y que conocen bien.

Fuente: elfinanciero.com.mx